MENTALIDAD ÉLITE | ENTREVISTA EXCLUSIVA

La Ingeniería del Éxito Colectivo: Liderazgo, Regulación y Visión Industrial

Una conversación profunda con el Mtro. Raúl Chaparro Romero, Presidente Nacional de ASECEM, sobre el carácter del empresario actual, el verdadero valor de la confianza y el imperativo de una transformación tecnológica con sentido ético en México.

Por: Redacción Change Magazine

“La confianza no se exige, se otorga; y son los hechos los que la convierten en el activo más valioso de cualquier organización.”Mtro. Raúl Chaparro Romero.

En un entorno donde la incertidumbre económica, la transformación tecnológica y la competitividad global exigen líderes cada vez más preparados, el papel del empresario adquiere una relevancia estratégica para el desarrollo del país. En esta edición de Mentalidad Élite, conversamos con el Mtro. Raúl Chaparro Romero, Presidente Nacional de ASECEM, quien comparte su visión sobre liderazgo, confianza, inversión, innovación y el futuro de las nuevas generaciones empresariales en México.

Change Magazine (CM):

En el deporte de alto rendimiento se dice que el éxito es un 90% mental. En el mundo de los negocios, donde la incertidumbre es la única constante, ¿cómo entrena un líder su mente para mantener la sangre fría y la claridad cuando hay miles de empleos y el patrimonio de una vida en juego?

Raúl Chaparro Romero (RCR):

Es una gran verdad: el 90% de las cosas son mentales, pero para sostener esa exigencia se requiere tanto condición física como claridad mental. El deporte nos otorga esa agilidad de pensamiento indispensable para saber cómo invertir, hacia dónde dirigirnos, con quién aliarnos y cómo asesorarnos correctamente.

Llevar una inversión a un municipio para instalar una empresa no es un esfuerzo aislado; es un trabajo en equipo que involucra de manera esencial a los gobiernos municipal y estatal. Para lograrlo, se requiere paciencia, tolerancia y un profundo conocimiento técnico. Es imperativo dominar la mejora regulatoria y la Ley de Fomento Económico del Estado.

Cuando los trámites se vuelven ambiguos, comienza un desgaste burocrático que castiga al inversionista y desincentiva la generación de empleo. Al emprendedor, por pequeño que sea, se le debe atender y facilitar el camino para crear más y mejores oportunidades laborales. No podemos impulsar el desarrollo si el capital se pierde en procesos ineficientes. Necesitamos trabajar juntos para consolidar un entorno competitivo y atractivo para la inversión.

CM:

En cualquier equipo de élite, la confianza en el compañero es lo que permite jugadas arriesgadas. Con más de 27 años de trayectoria, ¿cuál ha sido el reto más complejo para construir y blindar esa confianza que usted considera la columna vertebral de toda organización exitosa?

RCR:

El reto más complejo siempre será la selección de las personas que te rodean. Para emprender con éxito es fundamental construir equipos con alta calidad humana y profesional. En el camino empresarial existe el riesgo de la traición o del incumplimiento, pero la confianza no se exige, se otorga.

Quien arriesga su patrimonio para generar empleo asume enormes responsabilidades. Por ello siempre sostengo que nos necesitamos unos a otros. El éxito radica en hacer el mejor trabajo posible en equipo, garantizando que los colaboradores se sientan valorados y justamente remunerados.

La confianza se construye con hechos. Primero otorgamos el beneficio de la duda y posteriormente las personas consolidan esa confianza a través de resultados, compromiso y lealtad. Sobre esa base sólida se desarrollan relaciones empresariales duraderas.

CM:

Usted ha jugado en distintas canchas: la academia en la UNAM, la gestión pública y la dirección empresarial. ¿Cómo le ha permitido esta experiencia desarrollar una visión más amplia de la realidad económica e industrial del país?

RCR:

La experiencia más valiosa no proviene de los aciertos, sino de los errores y los desafíos superados. Mi etapa como profesor universitario me permitió entender profundamente las aspiraciones de los jóvenes, quienes muchas veces desean incorporarse rápidamente al mercado laboral sin comprender que el éxito requiere tiempo, disciplina y preparación constante.

Por otro lado, mi experiencia en el servicio público me permitió conocer de primera mano los obstáculos que enfrentan las empresas. En muchos casos, los principales problemas provienen de procesos administrativos lentos o de la falta de infraestructura adecuada para el desarrollo industrial.

El servidor público debe acercarse a la iniciativa privada con una visión facilitadora y preguntarse constantemente qué necesita el empresario para ser más productivo. El éxito económico solo puede alcanzarse cuando existe una verdadera colaboración entre gobierno y sector productivo.

CM:

La filosofía de ASECEM es clara: “Trabajo en equipo, éxito seguro”. En un mercado global tan competitivo, ¿cómo se traduce esta visión en resultados tangibles para los empresarios?

RCR:

Todo empresario debe entender que emprender implica enfrentar grandes desafíos. La primera victoria siempre es la prevención: conocer perfectamente las reglas del entorno donde se invertirá y cumplir con todos los requisitos necesarios para operar correctamente.

El éxito exige sacrificios que muchas veces son invisibles para los demás. Horas de trabajo, responsabilidades constantes y una enorme capacidad de resistencia emocional. Por eso afirmo que el éxito es siempre un esfuerzo colectivo.

La Mentalidad Élite implica mantener firme la estructura empresarial incluso en momentos difíciles. Cuando las ventas disminuyen o aparecen obstáculos financieros, el equipo debe mantenerse unido para aprovechar las oportunidades futuras. El conocimiento, la preparación y la pasión por lo que hacemos son los factores que permiten multiplicar el éxito.

CM:

Desde su posición como Presidente Nacional de ASECEM, ¿cuáles son los puentes más urgentes que deben construirse entre empresarios y autoridades para fortalecer la inversión en México?

RCR:

El capital empresarial es producto de años de trabajo y sacrificio. Cuando una persona decide invertir para crear una empresa, las autoridades deben actuar como facilitadoras y eliminar barreras innecesarias.

La única manera de construir gobiernos exitosos es a través del crecimiento de sus empresarios. Por ello es fundamental capacitar a los funcionarios encargados de emitir permisos y autorizaciones para que trabajen con ética, eficiencia y sentido de urgencia.

La gran mayoría de los empleos en México son generados por micro, pequeñas y medianas empresas. Si logramos que la autoridad y la iniciativa privada compartan la misma visión de desarrollo, nuestros municipios podrán convertirse en verdaderos polos de inversión y crecimiento económico.

CM:

¿Qué consejo le daría a los jóvenes emprendedores que desean dejar de observar desde la banca y comenzar a tomar decisiones de alto nivel?

RCR:

El hábito más importante es la disciplina operativa. Llegar temprano, garantizar la calidad de los productos o servicios y cumplir siempre con los compromisos establecidos.

Los jóvenes deben comprender que el liderazgo se construye desde la práctica. Es indispensable conocer cómo funciona una organización desde sus bases, entender los procesos y aprender constantemente.

Los líderes identifican rápidamente a quienes tienen hambre de crecimiento: aquellos que buscan aprender más, que invierten tiempo adicional en capacitarse y que entienden el trabajo como una oportunidad para desarrollarse. El estudio permanente, la capacitación continua y los valores sólidos son elementos fundamentales para alcanzar posiciones de liderazgo.

CM:

Finalmente, ¿qué papel desempeñarán las nuevas generaciones en el futuro de ASECEM y cuál es el mensaje que define a un empresario ético con Mentalidad Élite?

RCR:

El futuro de ASECEM depende de la capacidad de integrar la experiencia de las generaciones consolidadas con la visión innovadora de los nuevos liderazgos.

El empresario moderno debe abandonar la complacencia y apostar por la tecnología, la capacitación y la mejora continua. Debemos inspirar a nuestros equipos demostrando que el aprendizaje nunca termina.

Necesitamos una nueva generación de empresarios disruptivos, tecnológicos y comprometidos con la excelencia. Personas capaces de construir empresas competitivas y, al mismo tiempo, generar bienestar para sus colaboradores y comunidades.

Como me dijo recientemente un empresario de 86 años: el trabajo mantiene vivo y activo al cerebro. El verdadero líder de élite se prepara constantemente, cuida su salud, mantiene la serenidad, escucha a las personas y comprende que el éxito es una construcción diaria.

México necesita empresarios que siembren excelencia todos los días y que entiendan que el crecimiento económico solo tiene sentido cuando se convierte en prosperidad compartida.

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